domingo, 18 de octubre de 2009

Tan obvio como lo que se festeja(ó)...

"Me vi llegando tarde, tarde a todo...", reza un tema de Soda (Stereo está re demás ¿no?), lo confieso, no soy fan de ellos y no creo que haya ni 10 temas que me gusten de ellos(sacando cuentas con una amiga-Lu- a duras penas superé y grax a su ayuda pasar un top five "sodero" de canciones que me gusten de la banda). Pero volviendo al eje de la cuestión, esa frase me describe re bien, siempre llegó tarde, ni siquiera llegaré a tiempo a mi entierro y obviamente llegué tardísimo a postear para lo que fue el 18 de octubre,Día de la madre(no se por qué la mayúscula al comienzo de día,pero bueh...).
Dejo un cuento inédito de Martha Mercader,escritora de La Plata.

Mamá
A veces la veo. Alta,esbelta, con ese pelo enmarañado que ella se empeñaba en no peinar demasiado. La época no era propicia para hacerle a los jóvenes indicaciones sobre su aspecto, pero cuando exageraba su estilo de mujer de la selva, yo le decía: "Es evidente que la revolución empieza por la cabeza". Y ella se reía. Reía con la boca, con los dientes, su risa le resplandecía por todo el cuerpo. Reía con la alegría de sentir carnalmente su juventud. Era muy bella.
Ahorá tendría la edad que yo tenía en ese entonces.
Otras veces, cuando la veo, no ríe. Dice "es una vecina" mirándome con un terror contenido, una mirada en clave que yo descifro sin pestañear.
Siempre tiene veinte años, los años que tenía en el ´78.
Lo que intento escribir sucedió en 1978, en La Plata, y no se cómo contarlo. Nos sucedió a nosotras, pero al pasarlo al papel casi me parece una historia ajena.
Aquella mañana, no se por qué, tal vez fuera un presentimiento, se me ocurrió ir a casa de Mariana sin motivo alguno, sólo para verla a ella y a la nena, lo que al fin y al cabo, era motivo más que suficiente. Pocas veces iba a su casa; prefería que ella viniera a la mía, y que la trajera a Clarita. No me gustaba que se hubiera mudado tan lejos. Para mi, Tolosa era casi otra ciudad. Yo no sabía en qué andaba Oscar, mi yerno, ni quería enterarme. ¿Por que no duraba en ningún empleo, siendo tan inteligente como era? Todo se complicaba en aquella época.
Tomé un colectivo que me llevó hasta la estación de ferrocarril. Después, decidí caminar. Era lindo sentir el aire de primavera en las tranquilas veredas del barrio.
Habían alquilado un departamento en la planta baja de un edificio de dos pisos, el último que se abría a un pasillo largo y estrecho, unos doce o trece metros. Mariana me abrió la puerta sonriendo, como si esperara algo muy bueno de la vida.
¿Sabés mamá, hoy Clarita me dijo "mamá"! ¡Apenas tiene ocho meses! ¡Mi hija es una genia!
Me dio mucha alegría ver de nuevo la alegría de mi hija. Le hacía falta. Ella no solía quejarse, pero la vida con Oscar debía ser difícil. Se casaron tan jóvenes y él sin terminar su carrera, y embarazada, a ella nadie quería emplearla. Después, con la nena, le resultó más difícil. Yo le decía, dejámela a mi, yo me puedo hacer cargo de ella algunas horas, pero era imposible combinar bien los horarios, los míos son irracionales, como los de casi todos los profesores del secundario. Además, Mariana es, era, bastante orgullosa y sospecho que quería demostrar que podía arreglarselas sola.
-¿Querés un mate?
Pasamos a la cocina y Mariana encendió la hornalla para calentar la pava.
-¿Está despierta?
-Se quedó pipona de tanto mamar y se durmió con el pezón en la boca.
Fui hasta el dormitorio y la contemplé dormir despatarrada en su cuna con la placidez de los bienaventurados. Mariana se me acercó y puso su mano en mi hombro. Una oleada de felicidad me invadió. Allí estabamos las tres, unidas por una ternura envolvente como una marea silenciosa. Le di a Clarita un beso en la frente, más simbólico que real, casi sin tocarla, porque no quería perturbar su sueño. Volvimos a la cocina y me senté. Mariana se sentó a mi lado, y se quedó callada, algo extraño en ella, siempre inventando cosas para moverse. Sentí que había llegado el momento de dialogar con mi hija como dos mujeres adultas.
En el dormitorio, Clarita emitió un sonido como una ramita que se quiebra. Me levanté, como para ir a verla, pero Mariana me dijo: "Tranquila, no es nada"
No, no era nada, pero me había sonado como un preludio triste.
Apenas Mariana me cebó el primer mate, oímos retumbar en el pasillo el taconeo de varias botas machistas. supe sin lugar a dudas que venían hacia nosotras.
-¡Abran! ¡Policía!
Mariana y yo nos pusimos de pie, mudas, aterradas.
-¡Sabemos que Mariana López está ahí! ¡Abran! ¡Cuánto antes, mejor! ¡No nos hagan perder la paciencia!
Imposible escapar. Imposible resistir.
-¡Abran o rompemos la puerta!
Mariana abrió. Tres soldados, con ropa de fajina, entraron apuntando con armas largas. detrás, un tipo jóven, corte de pelo a la americana, camisa bien planchada y campera de cuero, informó:
-Orden de llevarnos a Mariana López y a Oscar Merino.
-Oscar no está- dijo Mariana.
-¡Revisen!
Los uniformados recorrieron todo el departamento, lo que les llevó muy poco tiempo. Mientras tanto, el de civil hurgaba displicentemente los cajones y placares de la cocina.
-Esperaremos hasta que llegue.
-¿Dónde está la orden de allanamiento?- se animó a decir Mariana.
-No te me insolentes. Ya vas a saber lo qu es bueno.
Su voz sonó como un rugido corto, bajo, pero con mucha fuerza. Parecía recién bañado y olía a perfume inglés. Yo sentí mucha culpa por pensar estas cosas, en semejante trance. ¿Soy una desalmada?, me preguntaba.
En ese momento sonaron varios ruidos secos en el pasillo. Aunque no quisiera admitirlo, tenía que reconocer que habían sido cinco o seis balazos. Mariana intentó salir corriendo pero los soldados la sujetaron.
Alguien, afuera, informó:
-Le dimos.
Mariana gritó:
-¡Asesinos!
El de civil ordenó:
-Llévensela.
Actuaban mecánicamente, sin perder ni un segundo.
-¿Y a ésta?, preguntó uno de los soldados señalándome a mí.
Con dos soldados sujetándola por los brazos, Mariana me envió una mirada trascendente, una mirada en clave,dirigida sólo a mí, que yo descifré sin pestañear. Enseguida miró a los hombres y gritó:
-¡Es una vecina! ¡Déjenla!
No se si le creyeron o qué, lo cierto es que se fueron como si yo fuera una cosa que no importaba.
A Mariana la arrastraron hasta el Ford Falcon verde estacionado a la puerta, según me contó el único vecino que se atrevió a dirigirme la palabra. A Oscar, amlherido o muerto, lo habían tirado en el jeep.
Yo corrí hasta la cuna porque Clarita lloraba a gritos. La alcé y la acuné hasta que se calmó. Entonces recostó su cabecita en mi pecho, como buscando la teta y balbuceó "mamá".
Desde ese día fui la mamá de mi nieta.





domingo, 11 de octubre de 2009

Intento de reconciliación con la escritura...

Bueno creo que el título de esta entrada lo dice todo o más bien plantea el por qué es este blog.

Dedico más tiempo a la lectura que a la escritura,no es que este mal porque si bien escribo es básicamente para realizar entregas de prácticos, pero no son cosas que me surjan espontaneamente sino como obligaciones. Y estas es sabido que conllevan ataduras, tenés que cumplir con una estructura, hay limitaciones y plazos temporales que cumplir,lo que no siempre deriva en una experiencia placentera al momento de crear un texto. De golpe aparece el maldito bloqueo de tener adelante tuyo la hoja de Word(ya no es más la vieja y querida hoja del cuaderno espiralado)en blanco y no tener una putx idea de cómo comenzar el texto, ese instante se sufre, la distracción se adueña de vos y pasan los minutos, las horas a veces pero es sólo cuestión de arrancar una vez que lo hacés ya fue. Peor si sos(excesivamente) autocrítico y no hace falta que te den con un caño los de afuera porque vos solo te basta y te sobra y empezas a escribir y a borrar,ahhh!maldita manía.

¿Hay alguna de especie de protocolo en el mundo de los blogs con respecto al primer posteo que se realiza?¿Habrá que hacer una presentación de una/o o dar a conocer la temática(si es que tiene una o varias)sobre lo que tratará el espacio en adelante?cuando empecé a escribir no tenía idea de cómo iba a llenar los renglones, menos la tengo sobre qué escribiré en adelante pero al menos voy a hacer el intento.